La encuentras firme, serena, con sus curvas invitando a cogerla, a "jugarla". Se ve bien entre tus brazos; tus dedos recorren palmo a palmo su cuerpo veteado y juegan con sus armónicos. Te dejas llevar por la melodía y vuelas.
Y sucede que encuentras una nota fuera de lugar, fuera de tono, rasgando la partitura y rompiendo el aire. ¿jode, o no?
No importa, dale cera, busca la nota que quieres..aunque quizá recibas una respuesta que lejos de ayudarte ponga sal en la llaga..
Pero..¿sabes que? la sensación vuelve a comenzar...la guitarra firme y serena, dibujando sus curvas contra la mesa, contra la pared, y tus dedos siguen bailando.





