lunes 11 de enero de 2010

Una terapia peligrosa.

[..] - ¿Sabes? Cada casa, cada familia, tiene sus entresijos. Sus problemas, sus trivialidades, sus tabúes y sus estafas particulares. Reales o ficticias , de aúpa o de andar por casa, enormes o de bolsillo. En verdad no importa, ellas constituyen en si nuestro imaginario cruel y desgarbado; aquel que se alza y se prende cuando alguien nos formula esta pregunta o alguna de sus variantes:

¿Y qué tal con tu familia?


- No entiendo el ejemplo Doctor.

- Como [casi] siempre, no existe una idea fija e inamovible para lo que voy a escupir a continuación, pero como [casi] siempre, la mia me resulta mucho más agradable.

Lo malo [o bueno] de los momentos importantes de tu vida es que no te das cuenta de que lo son. Desengáñate. Ni sonará la orquesta de John Williams, ni la luz se filtrará a través de las persianas para enfocar tus ojos, ni la gente de la calle se callará para escuchar tu conversación hilarante y profunda para luego aplaudirte con fervor tras el "Speech". Visto lo visto, eso conlleva cierto tipo de pericia y atención que facilite el poder captar alguna que otra situación parecida, bien sea buena o mala. Alegre o Desagradable.

Ahora bien. Hazte la siguiente pregunta Finch:
¿Cual de las dos te resulta más obvia a lo largo del dia?
Quizá estés utilizando tu destreza en la dirección equivocada.
¿No crees que deberías tratar de estar triste?

- Perdóneme si me equivoco Doctor, pero ¿trata de decirme que sólo me sentiré feliz si estoy triste? Ésto es de locos.

- Por eso estás aquí Finch. Y a juzgar por mi diagnóstico, con esa felicidad insultante que me llevas, nunca estarás a la moda.


miércoles 6 de enero de 2010

A la espera.

[..] Era la 4º vez que me despertaba sobresaltado en esa misma noche.
Era la 4º vez que tenía el mismo sueño esa misma noche.

- 3 jovenes deambulan por la ciudad mientras la niebla y la noche duermen sobre las aceras, y ellos echan a suertes quién será el próximo valiente. Tras la deliberación, un chico delgado, con pelo, triste y enjuto, sale elegido; y rompe a correr.
La cámara le puede seguir a duras penas, zarandeándose de un lado a otro y perdiéndole poco a poco el rastro. La ciudad recupera poco a poco su imagen habitual y comienza a resultarme vagamente familiar. Tuerce en la quinta con Richardson (Siempre pensé que las calles americanas le daban más fuerza) y se planta delante de mi puerta.
Se enciende un cigarrillo mientras desenfunda su Colt 45 (Siempre pensé que las armas americanas le daban más fuerza). Pasados 3 minutos y 16 segundos apaga el cigarrillo en la suela de su zapato, amartilla su pistola y, inesperadamente, llama al timbre.
Como podrás imaginar en ese momento es cuando despierto sobresaltado.

Mi instinto taleguero me dice que tenga cuidado.
Mi cabeza me dice que no me preocupe.
Usted me pide que le cuente mi vida.

Y usted y mi cabeza pueden pedirme lo que quieran, pero ahora duermo mucho mejor de dia. [..]


lunes 28 de diciembre de 2009

Hacerse entender

- Haga el favor de poner atención en la primera cláusula porque es muy importante. Dice que... la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte. ¿Qué tal, está muy bien, eh?
- No, eso no está bien.
- ¿Por qué no está bien?
- No lo sé, quisiera volver a oírlo.
- Dice que... la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte.
- Esta vez parece que suena mejor.
- A todo se acostumbra uno. Si usted quiere lo leo otra vez.
- Tan sólo la primera parte.
- ¿Sobre la parte contratante de la primera parte?
- No, sólo la parte de la parte contratante de la primera parte.
- Dice que... la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte, y la parte contratante de la primera parte será considerada en este contrato... Oiga, ¿por qué hemos de pelearnos por una tontería como ésta? La cortamos.
- Sí, es demasiado largo. ¿Qué es lo que nos queda ahora?
- Más de medio metro todavía. Dice ahora... la parte contratante de la segunda parte será considerada como la parte contratante de la segunda parte.
- Eso si que no me gusta nada.
- ¿Qué le encuentra?
- Nunca segundas partes nunca fueron buenas.


miércoles 23 de diciembre de 2009

Vomitona.

Su cabeza funciona así. Está en huelga. Huelga a la japonesa.

Ebullen de ella palabras a presión.

Quiere decirlas todas, sin embargo cuando lo intenta lo que consigue es soltar un batiburrillo de fonemas ininteligibles.

smc
nsjfhx,SksjcuaKW;
Mfnapekdmqèos,x,engkusnalhe v
isnebausyxne
ljhapqkejvna
ps,
..mejr..


Dicen los grandes reyes de la historia que para hacer las cosas bien:

"Empieza por el empiece; luego sigues hasta el final, y entonces te paras".

Y No suena nada mal..






martes 15 de diciembre de 2009

Sanatorio.

La luz bañaba la habitación con colores cálidos, en clara contraposición a los pocos grados bajo cero que rodeaban al local.
Olía a comida recién hecha, a cigarrillos, a cerveza fría y a hachís de importación.
La música sonaba como a sonrisas. Sonrisas grandes.

Allí nos encontrábamos, sentados en 2 camas, y un sofá con una cajonera debajo. Una estantería repleta de libros entre los que se encontraba "5 horas con Mario" en un perfecto alemán. Unos cuantos juegos de mesa desvencijados y una baraja de naipes Fournier.

Una chica se revolvía divertida en su asiento. Hablaba consigo. Hablaba de sí. Escribía en voz alta y Conversaba en MAYÚSCULAS. Su brazo estaba cosido mil veces al pasado y su mente andaba zurcida mil veces.

En la otra esquina de la habitación Otra chica se retorcía inquieta en su sofá. Lloraba. Lloraba sin parar. Lloraba tanto como se puede llorar en toda una vida. La gente conversaba a su alrededor. Ella no existía excepto para sí.
Lloró durante las 3 horas que estuvimos allí. Exceptuando 2 momentos. Al fumar. Al comer.

Una vez fuera, Las vimos a través del cristal. Se sentaron la una al lado de la otra. Eran tan parecidas que creímos que eran la misma persona.
No hablaban.
Sólo se complementaban.