Qué tan triste observar la boca que las escupe.
Qué tan triste tratar de evitarlo. Y no poder.
Qué tan triste corazón lleno de veneno.
Qué tan triste sonrisa cínica y estúpida.
Qué tan triste inconformismo infantil el que te invade.
Qué tan triste atacar para mear en terreno ajeno.
Qué tan triste. Solo. Rencoroso. Perdido.
Qué tan triste tratar de reconocerte.
Y reconocerme en tus ojos.
Qué tan triste y agotado acabo cuando trato de no borrarte.
0 Visitas Al Baño:
Publicar un comentario en la entrada